La pérdida auditiva en la mediana edad

Es muy posible que aunque tengas conocimiento de tu pérdida auditiva pienses que un audífono no es para ti, pues seguramente piensas que en la mediana edad todavía eres joven para usarlo y prefieras tratar de seguir sin hacer uso de audífonos el mayor tiempo posible.

Parece razonable pensar que con tan solo 40 o 50 años no deberíamos todavía necesitar ayudas auditivas, sin embargo, es mucho mas común esta necesidad de lo que cabe esperar.

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La pérdida auditiva no atendida adecuadamente puede ser un problema a largo plazo

Por esta razón, es realmente preocupante que muchas personas con pérdida auditiva en la mediana edad no estén recibiendo un tratamiento adecuado, máxime cuando una persona adulta debe tener conciencia de la necesidad de contar con una buena salud auditiva.

Retrasar un tratamiento de un problema de audición nunca es buena idea, puesto que los síntomas con el paso del tiempo siempre se agravan y, por consiguiente, es mas difícil y complicado mitigar los problemas derivados de la pérdida auditiva.

¿Cuándo se produce la pérdida auditiva en la mediana edad?

Aunque existen diversos factores que la pueden ocasionar, la pérdida auditiva en la segunda edad viene determinada por el deterioro de las diminutas células ciliadas que se encuentran en el oído.

Estas células ciliadas son las encargadas de transmitir el sonido desde el oído interno hacia el cerebro, por tanto, en cuanto estas células comienzan a deteriorarse aparece la pérdida de audición.

Si la edad es la causante de la pérdida auditiva neurosensorial, hablamos de pérdida de la audición relacionada con la edad o presbiacusia.

¿Qué ocasiona la pérdida de audición en la mediana edad?

Cuando una persona comienza a perder audición, las áreas del cerebro destinadas a recibir los estímulos auditivos comienzan a ser ocupadas por otras funciones como las visuales.

Las personas con discapacidad auditiva suelen encontrarse agotadas tras estar en compañía de otras personas. Esta es una situación común debido al gran esfuerzo que deben realizar para seguir el hilo de las conversaciones.

Debido a este efecto, sufrimos un mayor esfuerzo auditivo, sobre todo para entender el ruido, de modo que se recurre a las áreas del cerebro dedicadas a los aspectos cognitivos, para intentar entender los mensajes.

Por consiguiente, estas áreas cognitivas del cerebro se ‘distraen’ para ayudar a entender, se produce un deterioro cognitivo como consecuencia de la pérdida de audición o hipoacusia.

Recuperar la capacidad de oír cambia totalmente la vida de las personas

Estos síntomas son similares al deterioro cognitivo, pero en este caso están ligados a la disminución de la entrada de información auditiva, por tanto, no se trata de un deterioro cognitivo como tal sino de la manifestación del deterioro en la audición.

La pérdida auditiva en la segunda edad va a modificar en gran medida la vida del hipoacúsico en la familia y en su comportamiento en sociedad.

Estos síntomas conducirán de forma progresiva a un deterioro en la comunicación, provocando aislamiento social y una mayor tendencia a la depresión en las personas adultas con sordera si no es tratada adecuadamente.

La importancia de oír bien

Es en este preciso momento cuando debemos de contar con un profesional de la audición cualificado, que nos realice las pruebas auditivas necesarias para valorar el alcance del deterioro auditivo que sufrimos.

Para ello el profesional de la salud auditiva comenzará haciendo una batería de pruebas:

  • Exploración del conducto auditivo externo para descartar posibles anomalías que estén afectando a la audición del paciente
  • Una timpanometría donde valoraremos el correcto funcionamiento de la membrana timpánica y cadena de huesecillos
  • Pruebas tonales tanto por vía aérea como vía osea comprobando así la pérdida auditiva de nuestro paciente
  • Prueba de logoaudiometría en la que comprobaremos a qué nivel de intensidad sonora nuestro paciente empezará a entender la palabra

Todas estas pruebas bien ejecutadas nos van a dar una valoración precisa sobre el estado auditivo del paciente, importante y previo a las pruebas, nuestro paciente habrá sido sometido a una exhaustiva anamnesis clínica, imprescindible para conclusiones y diagnóstico tras las pruebas auditivas.

Es importante comprobar de forma periódica el estado de tu audición y mantener una buena salud auditiva en la segunda edad.

Nadie tiene por qué saber que usas audífonos

Actualmente se cuida considerablemente el diseño. Los audífonos son extremadamente más discretos, más ligeros y se adaptan anatómicamente a la oreja de la persona haciendo que éstos pasen totalmente desapercibidos.

Los audífonos modernos son prácticamente invisibles a simple vista

Es posible elegir entre una amplia gama de colores a juego con tu tono de piel y de cabello o acorde a tu estilo, ofreciéndote una amplia gama de formatos que cubren cualquier pérdida auditiva, ya sea leve, media, severa o profunda.

Ponte en contacto con tu centro auditivo de confianza, donde mediante la asistencia profesional recibirás un diagnóstico adecuado a tus necesidades auditivas.

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